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miércoles, 23 de marzo de 2016

CARRETERA Y MÚSICA

Dani nació con una guitarra bajo el brazo. La necesidad de abrir nuevos horizontes y de luchar contra viento y marea para defender su estilo le convierten en todo un ejemplo digno de admirar. Su nuevo disco: Trails es una auténtica declaración de intenciones a la vez que una especie de libro de bitácora de un viaje inolvidable.



En los tiempos que corren son cada vez menos comunes los álbumes conceptuales ¿Cómo se te ocurrió hacer uno?

En principio no había intención de hacer nada. Me fui de viaje para “desintoxicarme” y al mirar atrás vi que había una historia y decidí hacer este disco. La mayoría de los temas los compuse durante dicho viaje y luego, una vez aquí, escribí el resto para “llenar los huecos”.

¿Cuál es exactamente el nexo que une las canciones? ¿Existe una cronología interna en las letras?

El disco relata todo el viaje desde el primer avión hasta Venice Beach, dos horas antes de pillar el vuelo de vuelta. El nexo es tanto la historia como las emociones que todo aquello me despertó. Efectivamente las canciones guardan una cronología, tanto es así que en directo las hacemos también en el mismo orden.

¿De algún modo aquel fue un viaje iniciático? ¿Se puede decir que te cambió, que existe un antes y un después de alguna manera?

Yo pienso que sí. Me marché en un momento algo oscuro, muy bajo de autoestima y al cabo de tres meses devorando kilómetros, al fin tuve la sensación de haberme quitado de encima las preocupaciones. Todo ese tiempo viajé solo con mi guitarra y la verdad es que la soledad me sentó muy bien y me permitió aclarar mi mente para volver a tener ganas de hacer cosas.

¿No te sientes a veces un poco “marciano” por hacer un tipo de música que realmente tiene poca tradición en nuestro país?

Sí, un poco. Me estuve preguntando si hacía bien en volver a España y abandonar Londres (donde he estado viviendo cinco años antes de hacer la escapada a Estados Unidos) y regresar al seno familiar. Ahora es la prueba de fuego. Toca comprobar si aquí esto puede gustar. Creo que debe existir un nicho para que el nuevo country encuentre su público en nuestro país.

En este caso has usado un viaje como fuente de inspiración ¿Anteriormente te has basado en otros recursos, o tienes pensado alguno para el futuro?

La verdad es que no. Es la primera vez que baso un disco en un concepto. El primer álbum consistió en dar salida a todo el repertorio que llevaba años haciendo. Luego publiqué un EP que era más acústico y en el que incluí unas canciones que quería grabar, mientras que otras se han quedado en la recámara para el próximo proyecto.

¿Qué piensas que debería cambiar en el panorama musical actual, tanto en lo artístico como en lo meramente industrial?

Pues por un lado debería desaparecer el “enchufismo”. Sería más justo que hubiera más oportunidades para todo el mundo y no sólo para los que tienen contactos. También opino que habría que apostar más por la calidad y no mirar tanto los posibles beneficios económicos. Y por último querría que en España se asistiera más a conciertos y hubiera un mayor interés no ya sólo por la música sino por la cultura en general.

¿En qué andas inmerso ahora?

Ahora mismo estamos estudiando si es viable hacer una gira, confeccionado un dossier para enviarlo a todas las salas posibles y planificamos también remover el cubo en Europa, ya que hay países donde este tipo de música tiene bastante popularidad.

FOTOS: CRISTINA MOLINO





jueves, 8 de enero de 2015

Susan consigue un interesante equilibrio en este álbum en el que su guitarra y su voz comparten protagonismo a lo largo de once temas que abarcan influencias americanas que van desde el blues hasta el rock, pasando por el soul y el country.

Encontramos rifs tremendamente contagiosos en It’s all about you, Electric love y Big shinny car, en los que la voz de Susan resulta tan expresiva como sugerente. Y temas más pausados como Devil’s waltz  Kaleidoskope o You’re rockin’ me en los que las cadenciosas melodías te envuelven sin que te des cuenta.

También sorprenden las guitarras sincopadas de canciones como Somebody like you, Everything y la elegante Inner city, de impecable factura. Quizá la pieza más desenfadada sea Ice on fire, y como contrapunto, la más oscura, Off my skull.


En resumen estamos ante un disco que se hace querer desde una primera escucha, y que te da un paseo por una larga serie de estados de ánimo y distintas sensibilidades que Susan sabe verter tanto con sus cuerdas vocales como con las cuerdas de su venerada guitarra.

martes, 9 de diciembre de 2014

La cantante y guitarrista extremeña nos deleitará con su último concierto de este año el día 14 en la madrileña sala Clamores. Aprovechamos la coyuntura para hacerle esta interesante entrevista donde nos desvela algunas claves de su carrera.


¿Cómo y cuándo te metiste en el mundo de la música?

Di el paso para tocar la guitarra a los dieciocho años, y tuvo que ser de forma autodidacta ya que era mayor para ingresar en el conservatorio. Por aquel entonces escuchaba todo tipo de música pero no tenía aún un gusto definido hasta que un buen día descubrí el blues, luego los Beatles, los clásicos del soul, el country, la bossa nova…

¿Y cuál fue el siguiente paso?

Hace seis años decidí salir de Badajoz y dedicarme en serio a esto. Los primeros años fueron complicados, iba y venía continuamente pues impartía clases de guitarra en Extremadura. Más tarde, cuando por fin pude estabilizarme un poco, me afinqué en Madrid.

¿Cuáles son las influencias que marcan tu estilo?

Profesionalmente he tocado de todo pero para mi propio proyecto musical me he decantado por una música de raíces americanas: country, soul, blues y funk.

¿Tienes algún método concreto a la hora de componer tus canciones?

Ninguno en especial. Lo que sí que necesito es tranquilidad y tener mi guitarra a mano. A veces la música llega antes y otras siento que quiero contar algo, lo imprescindible es tener mi espacio y mi tiempo. Disfruto mucho haciendo las canciones y tocándolas luego en directo para ver la reacción.

¿Y qué historias cuentas en ellas?

Un poco de todo, en este último disco la temática es variada. Por ejemplo el single “Electric love” habla sobre mi guitarra y mi amor por la música, “Inner city” trata acerca de la soledad que se puede experimentar en una gran ciudad, y “Kaleidoskope” va dedicada a mi padre, fallecido poco antes de la grabación del disco.

¿Qué es lo que te gusta del trabajo en el estudio y el del escenario?

En el estudio se aprende mucho y te ayuda a evolucionar. Al principio sientes mucha ilusión por lo que acabas de grabar y te permite hacer autocrítica. El directo te da sobre todo experiencia para seguir y después aplicarlo la próxima vez que vuelves al estudio. Es un ciclo continuo.


¿Qué proyectos tienes a corto y a largo plazo?

Lo más inmediato el concierto en la sala Clamores de Madrid el día 14 de este mes. Un concierto que cierra este año y en el que habrá también algo de material anterior. Para el 2015 la idea es seguir componiendo y tocando mucho, también es posible que salga fuera.

FOTOS: SUSAN SANTOS